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Alumna: Estefhany Lopez Chuquisuta

INDICE

Introducción
Definición – adolescentes
Principales cambios de los adolescentes

Aspectos psicológicos

Salud sexual

Salud y derechos

Factores y conducta de riesgo de los adolescentes

Embarazo en adolescentes

Causa y consecuencias del embarazo en adolescentes

Prevención

El estudio de las adolescentes embarazadas

Complicaciones
Aborto

Enfermedad de transmisión sexual

Comportamientos condicionales de las its

Epidemiología de las its

Sífilis y enfermedades gonocócica

La sífilis

Infecciones por pvh

Sida

La adolescencia y la vulneraridad con el sida y el vih

Los problemas que enfrenta hoy en día la juventud

Gestión sexual

Cambios sociales

Resumen

Abstrac

Anexos

Bibliografía


INTRODUCCIÓN

En la adolescencia es tiempo para elegir: quién ser, qué hacer, dónde, cómo y con quién hacerlo. Es el tiempo de probar límites a la vez de aprender valores y restricciones. Los adolescentes deben decidir qué modelos escoger, cómo comportarse, cómo ejercer sus derechos y asumir cómo compartir sus responsabilidades.

La adolescencia es una etapa de la vida que requiere de atención, de información objetiva, y de opciones que puedan facilitar un desarrollo armónico y un camino firme hacia la vida adulta. Para favorecer la toma de decisiones de manera libre e informada sobre aspectos de la salud sexual y reproductiva de los y las adolescentes es necesario hablar de sexualidad, de medidas de prevención, de auto cuidado; es necesario hablar de conductas de riesgo y de anticonceptivos; de embarazos no planeados y de relaciones de pareja; de los derechos que tiene todo adolescente de decidir en qué momento y con quién tiene relaciones sexuales, del derecho a manifestar su opinión y del derecho a estar bien informado.

Adolescentes y jóvenes mejoran sus conocimientos y habilidades para adoptar comportamientos saludables en salud sexual y reproductiva, ejerciendo su sexualidad en relaciones de género más equitativas. La salud sexual es la experiencia del proceso progresivo para bienestar físico, psicológico, y socio-cultural relacionado con la sexualidad. La salud sexual es evidenciada por las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales que están albergadas en un armonioso bienestar personal y social, este enriquece la vida individual y social. No es meramente la ausencia de disfunción, malestar o enfermedad. Para la salud sexual lograrse y mantener es necesario que los derechos sexuales de todas las personas se reconozcan y sean respetados.

I. DEFINICIÓN ADLOLESCENTES

La organización Mundial de la Salud define que la adolescencia está comprendida entre los 10 y los 19 años de edad. Por otra parte la Organización establece que la juventud se ubica entre los 15 y 24 años de edad.

Esta definición se ha acuñado con enfoque de salud ya que este grupo requiere estrategias de prevención y atención médica y psicológica con diferencias de acuerdo a los procesos de maduración propios de esta. Las personas adolescentes y jóvenes son muy diversas entre sí.

Estos desarrollos biológicos y la necesidad en que se ve el individuo de adaptarse a los mismos dan a la adolescencia algunas características universales y la separan de períodos anteriores al desarrollo.

Por otra parte, la cultura determina si el período de la adolescencia será largo o corto; si sus demandas sociales representan un cambio brusco o tan sólo una transición gradual desde etapas anteriores al desarrollo; y, ciertamente, el que se la reconozca explícitamente o no como una etapa aparte; claramente perfilada, del desarrollo en el transcurso de la vida. Independientemente de las influencias sociales, culturales y étnicas la adolescencia se caracteriza por los siguientes eventos

• Crecimiento corporal dado por aumento de peso, estatura y cambio de las formas y dimensiones corporales .Al momento de mayor velocidad de crecimiento se denomina estirón puberal.

• Aumento de la masa y de la fuerza muscular, más marcado en el varón, El aumento de la capacidad de transportación de oxigeno, incremento de los mecanismos amortiguadores de la sangre, maduración de los pulmones y el corazón, dando por resultado un mayor rendimiento y recuperación más rápida frente al ejercicio físico.

• Al incrementarse la velocidad del crecimiento se cambian las formas y dimensiones corporales, esto no ocurre de manera armónica, por lo que es común que se presenten trastornos como son: torpeza motora, incoordinación, fatiga, trastornos del sueño, esto puede ocasionar trastornos emocionales y conductuales de manera transitoria. Desarrollo sexual caracterizado por la maduración de los órganos sexuales, aparición de caracteres sexuales secundarios y se inicia la capacidad reproductiva.

I.I PRINCIPALES CAMBIOS DE LOS ADOLESCENTES

Uno de los principales cambios que se viven en la adolescencia tiene que ver con la aceptación y adaptación al nuevo cuerpo, ese cuerpo que es muy diferente al que tenías de niño o niña. Todos los cambios físicos que mencionábamos en el artículo anterior, y la rapidez con que se viven, generan sentimientos de preocupación y ansiedad. ¿Será normal lo que me está pasando?, ¿por qué mi cuerpo se ve tan raro?, ¿por qué ahora me muevo con torpeza?, ¿les pasará lo mismo a otras/os?

Esta situación provoca una especie de aislamiento (un ejemplo de esto es que se prefiere pasar mucho tiempo a solas encerrado/a en el cuarto) y a la vez a una exploración constante del cuerpo. También surgen sensaciones de vergüenza e incomodidad, especialmente por la creencia de que las demás personas están muy pendientes de los cambios que ha experimentado nuestro cuerpo. Esto también genera que se le dedique mucho tiempo y atención a la apariencia física, probando nuevas formas de vestir, peinarse, hablar, caminar, con la intención de mostrarse más atractivo y de ser aceptado.

La nueva apariencia no solo modifica la relación y la imagen que se tiene de una/o misma/o, sino que también produce cambios en las relaciones con las otras personas. Esto porque al dejar atrás el cuerpo de niño o niña, las personas adultas te perciben de manera diferente, y esperan que “si tu cuerpo es de adulto, actúes como adulto“, lo que puede causar problemas si se delegan responsabilidades para las que emocionalmente no estés preparado.

Otra situación que suele pasar es que se genere un distanciamiento físico entre el o la adolescente y sus padres o personas adultas cercanas, a diferencia de la época infantil en la que solían intercambiar besos, caricias y abrazos. Esta distancia física puede resultar muy dolorosa para ambas partes. Conforme va pasando el tiempo, y se logra conocer y explorar el cuerpo, las preocupaciones van disminuyendo y se va viviendo una mayor aceptación y comodidad corporal.

En los últimos años de la adolescencia, generalmente se experimentan sentimientos de tranquilidad con respecto al propio cuerpo, lo cual permite una integración del esquema corporal (o sea, la imagen interna que tenemos de nuestro propio cuerpo). Es definitivo que la forma en cómo se viven y sienten todos estos cambios físicos, así como la reacción de las personas que nos rodean ante ese nuevo cuerpo, van a determinar la autoestima y el autoconcepto que tengamos de nosotras/os mismas/os.

Otro proceso propio de la etapa adolescente es la adquisición de nuevas capacidades de pensamiento. Lo que sucede es que en la infancia, se tiene un pensamiento de tipo concreto, es decir centrado en una sola cosa a la vez y basado en el aquí y ahora de la realidad (lo que se ve). En cambio, en la adolescencia se adquiere una forma de pensar de tipo formal o hipotético-deductivo, con la cual se puede razonar e ir más allá de las experiencias concretas.

De esta forma, las y los adolescentes se interesan en problemas que no tienen que ver con su realidad cercana, desarrollan su capacidad crítica, piensan en valores y consecuencias a largo plazo, disfrutan de la capacidad de reflexionar y explorar sus sentimientos y pensamientos, entre otras cosas. Todo esto les permite tener posiciones propias las cuales defienden “a capa y espada“ y cuestionar a las personas adultas que ocupan algún lugar de autoridad, como los padres, madres o profesores.

Pero reflexionar no solo sirve para contradecir, sino que también les permite analizar experiencias, sacar conclusiones, y tener una conciencia más realista. Además, en la adolescencia se re-construye la identidad, es decir, se busca la respuesta a la pregunta ¿quién soy?, mirando hacia atrás (o sea hacia lo que ha sido su vida) y reflexionando sobre las nuevas experiencias adquiridas. Este cambio no se vive solamente en la adolescencia, ya que la identidad no es estática, sino que a lo largo de toda la vida se continúa elaborando en ciertos momentos. Por ejemplo cuando se tiene un hijo o hija, cuando se llega a la tercera edad o cuando se da un movimiento social muy importante.

Para lograr esto, se viven situaciones como: la renuncia a la dependencia de los padres, la búsqueda de la autonomía e independencia, el cuestionamiento de la autoridad de las personas adultas, el interés por tener amistades, la importancia de pertenecer a un grupo de amigos o amigas, entre otras. Está claro que las relaciones con las personas adultas cambian drásticamente, especialmente con los padres, lo cual puede generar situaciones de conflicto ante el cuestionamiento, desafío y necesidad de probar su autoridad. Sin embargo, si las personas adultas enfrentan estas experiencias con tranquilidad y facilitan la adquisición de la autonomía del o la adolescente, la transformación de estas relaciones no tiene que ser algo negativo.

Además las relaciones con las personas de la misma edad (grupo de pares) se vuelven muy importantes y necesarias, ya que estas permiten comprender mejor los cambios y vivencias que se tienen; encontrar un lugar propio en un grupo social; obtener apoyo y afecto; explorar conductas y destrezas sociales; expresar abiertamente sus deseos y necesidades.

El otro cambio del que hablaremos se refiere a la construcción de proyectos de vida para el futuro. Los proyectos de vida no se limitan a lo que se va a estudiar o en lo que se va a trabajar en el futuro, sino que se refieren también al lugar que se desea ocupar en la familia, la elección de pareja, el papel que se va a asumir en la comunidad, por ejemplo.

Para definir el proyecto de vida, se deben tomar en cuenta los intereses de la persona pero también sus características y habilidades personales, de manera tal que pueda lograr el mayor nivel de realización personal posible. Muchas veces, al inicio de la adolescencia, las personas se dejan llevar por influencias familiares al tratar de definir lo que quieren hacer en el futuro, o por pensamientos idealistas (por ejemplo, ser una estrella de cine). El problema es que a veces estas ideas no corresponden con las posibilidades reales para realizarlo. Después, las y los jóvenes se ponen más realistas, reconocen sus limitaciones y ubican sus aspiraciones en sí mismas/os. Sin embargo, las angustias e incertidumbres sobre su futuro van en aumento.

Al pasar del tiempo, y casi que al acercarse a la vida adulta, la mayoría de adolescentes logran más claridad con respecto a lo que desean, las posibilidades que tienen para llevar a cabo sus proyectos, y la forma en que lo harán.

I.II ASPECTOS SPICOLÓGICOS

Dados fundamentalmente por :


*Búsqueda de sí mismos, de su identidad.

*Necesidad de independencia

*Tendencia grupal.

*Evolución del pensamiento concreto al abstracto.

*Manifestaciones y conductas sexuales con desarrollo de la identidad sexual

*Contradicciones en las manifestaciones de su conducta y fluctuaciones del estado anímico

*Relación conflictiva con los padres

*Actitud social reivindicativa, se hacen más analíticos, formulan hipótesis, corrigen falsos preceptos, consideran alternativas y llegan a conclusiones propias.

*La elección de una ocupación y la necesidad de adiestramiento y capacitación para su desempeño

*Necesidad de formulación y respuesta para un proyecto de vida

II. SALUD SEXUAL

Una cantidad creciente de conocimiento indica que en muchas culturas los problemas con la sexualidad humana son más dañinos y más importantes para el bienestar y la salud de los individuos, de lo que se había previamente reconocido, y que existe una relación importante entre la ignorancia sexual y las mal interpretaciones con los problemas diversos de salud y de calidad de vida. Mientras que reconocemos que es difícil llegar una definición universalmente aceptable de la totalidad de sexualidad humana, la siguiente definición de salud sexual se presenta como un paso en esta dirección:

La salud sexual es la integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales, y sociales de ser sexual, de tal forma que enriquezca positivamente y mejoren la personalidad, la comunicación, y el amor.

Fundamental en este concepto es el derecho a la información sexual y el derecho para el placer.
La sexualidad es una parte integral de la vida humana. Lleva el potencial imponente de crear nueva vida. Puede fomentar la intimidad y el acercamiento a la vez que compartimos placer en nuestras relaciones. Llena varias necesidades personales y sociales, y nosotros valoramos la parte sexual de nuestro ser por los placeres y beneficios que nos provee. Sin embargo cuando se ejerce irresponsablemente ello puede tener también aspectos negativos tal como enfermedades sexualmente transmitidas - incluyendo VIH/SIDA - embarazos no deseados, y el comportamiento coercitivo o violento.

Para disfrutar los beneficios importantes de la sexualidad, a la vez que evitamos las consecuencias negativas, alguna de la cuales pueden tener implicaciones a largo plazo o de por vida, es necesario que los individuos, para ser sexualmente saludables, se comporten responsablemente y sean apoyados por su ambiente social para proteger su propia salud sexual, así como la de otros. La salud sexual esta intrincadamente ligada a ambas salud física y mental. De igual forma que problemas de salud físico y mental pueden contribuir a la disfunción sexual y enfermedades, esas disfunciones y enfermedades pueden contribuir a problemas de salud físico y mental

La salud sexual no está limitada a la ausencia de enfermedad o disfunción, ni su importancia se limita sólo a los años reproductivos. Incluye la habilidad para comprender y evaluar los riesgos, responsabilidades, resultados e impactos de las acciones sexuales y la practicar de la abstinencia cuando sea apropiado. Incluye liberación del abuso sexual y la discriminación y la habilidad de los individuos para integrar su sexualidad a sus vidas, derivar placer de esta, y reproducirse si así lo escogen.

Según la OMS la "Salud sexual” es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; no es meramente la ausencia de enfermedad, disfunción o debilidad. La salud sexual requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegido y cumplidos.

La salud sexual incluye tres elementos básicos; una capacidad para disfrutar y controlar el comportamiento sexual y reproductivo de acuerdo con la ética social y personal, libre de miedo, vergüenza, culpa, creencias falsas, y otros factores psicológicos que inhiben la respuesta sexual; deterioran la relación sexual, libertad de indisposiciones, enfermedades, deficiencias orgánicas que interfieran con las funciones sexuales y reproductivas.

Entonces la noción de salud sexual implica un acercamiento positivo a la sexualidad humana, y el propósito del cuidado de la salud sexual debe ser el mejoramiento la de vida y las relaciones personales y no meramente la conserjería y el cuidado relacionado con la reproducción o las enfermedades sexualmente transmitidas.

II.I SALUD Y DERECHOS

El concepto de salud ha sido parte de las transformaciones que se dieron en la última mitad del siglo XX. Es en la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria en Salud, celebrada en Alma Ata, donde se dejó claramente establecido que la salud es el completo estado de bienestar físico, mental y social, y no la ausencia de enfermedades. La Declaración de Alma Ata evidencia la relación insoslayable entre salud y desarrollo (OMSUNICEF, 1978)

Esta definición es enriquecida con los aportes de la Convención de los Derechos del Niño, ampliada con las contribuciones del Programa de Acción de El Cairo (1994), sostenida en la Conferencia sobre Pobreza y Desarrollo Social en Copenhague (1995) y en la Cuarta Conferencia de la Mujer en Beijing (1995).

La necesidad de abordar la sexualidad desde la especificidad de cada etapa y con total respeto a los derechos de hombres y mujeres en cuanto a las decisiones sobre su vida sexual y reproductiva fue reafirmada en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo del Cairo. Se señaló que la perspectiva de género y la información acerca de formas de protección3 son dimensiones relevantes. Se concluyó que los altos niveles de embarazo adolescente, procreación y aborto en malas condiciones son reflejo de falta de oportunidades educativas y económicas (Estado de la Población Mundial,1997)

III. FACTORES Y CONDUCTAS DE RIESGO DE LOS ADOLESCENTES
El factor de riesgo puede entenderse como la presencia de una característica o circunstancia cuya presencia aumenta la posibilidad de que se generen conductas capaces de producir daños o resultados no deseados. La más común en la adolescencia es la adicción a las drogas, tabaco o alcohol.
La falta de información adecuada en materia de salud sexual conlleva a que en esta etapa de la vida una de las conductas más riesgosas sea la práctica de relaciones sexuales sin protección, que pueden llevar a Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) incluido el VIH/sida así como a embarazos no planeados.
Diversos estudios demuestran que la utilización de anticonceptivos y condones es más constante si se tiene conocimiento de ellos antes de la primera relación sexual además de que no se promueve el inicio más temprano de la vida sexual activa.

III.I EMBARAZO ADOLESCENTE

Se le define como el embarazo en una adolescente inmadura, esto es que tenga una edad ginecológica menor de 13 años (8, 9). La edad, que es un dato relativo, es menor de 16 años y no hasta los 19 que es lo acostumbrado, porque la inmensa mayoría de chicas ya son biológicamente maduras a los 16 ó 17 años; y un alto porcentaje de las de 18 ó 19 años ya alcanzaron la madurez psicosocial y tienen una sexualidad adulta. La frecuencia reportada en el Perú, pero considerando los 19 años, es de 20% del total de embarazos (17). Pero, es un estudio hecho actualmente la frecuencia en menores de 16 años fue de 7.6%, que también es un porcentaje alto.



Los factores condicionantes de este problema son:

a) la fertilidad precoz.

b) las relaciones sexuales precoces.

c) la sensación de invulnerabilidad de muchos adolescentes.

d) el desconocimiento de la prevención.

e) el intenso estímulo sexual ambiental.

f) problemas personales, como deficiente autoestima, personalidad impulsiva o anormal, el consumo de alcohol y otras drogas, la incapacidad para tomar decisiones, etc.

g) problemas familiares, de malas relaciones, ausencia de un progenitor, el haber inculcado de manera amenazante la castidad, el embarazo adolescente en la madre o hermanos, etc.

h) circunstancias socioculturales, como: poca religiosidad, el que la comunidad no le dé mayor importancia a la virginidad o a la actividad sexual precoz, la pobreza y el hacinamiento, el medio agresivo.

El embarazo adolescente es para la madre un problema tanto biológico como psicosocial. En lo biológico, mientras más inmadura sea mayores serán las consecuencias médicas, como hipertensión, parto prematuro, anemia, niño de peso bajo; y en lo psicosocial el embarazo no deseado, a cualquier edad, causa el llamado “síndrome de fracaso”, que incluye la dificultad o imposibilidad para cumplir con las aspiraciones educacionales, laborales y sociales, y en las menores afecta al normal proceso de desarrollo psicosocial. También hay consecuencias para el hijo, con mayor mortalidad neonatal y durante el primer año de vida, y usualmente una crianza deficiente, sea porque la madre adolescente se desinteresa por el niño y/o es criado por otros familiares que no saben hacerlo apropiadamente. Y el padre, si reconoce serlo, también se afecta en lo emocional y muchas veces en la compleción de sus estudios o tareas laborales.

Siendo esto una verdadera desgracia, la atención debe estar principalmente puesta en la prevención.



Prevención primaria: incluye lo siguiente; actuar sobre los factores condicionantes descritos; educación temprana apropiada en el hogar y la escuela; incentivar los factores protectores, tales como: la proyección a futuro con convicción y metas firmes, porque eso reducirá el riesgo de cualquier factor que lo afecte, sea drogas, violencia o sexualidad irresponsable; inculcar la reflexión y la toma de decisiones; inculcar los valores y la autoestima; inculcar la espiritualidad y religiosidad que han demostrado ser un facto protector importante; propiciar la estabilidad familiar; vigilar la calidad del grupo de amigos; entre otros. Finalmente, en los que son ya sexualmente activos, el uso apropiado de métodos anticonceptivos. Este último es un tema muy controvertido por ser enfocado de diferente manera por entidades moralistas, religiosas y las ciencias de la salud. Entre éstos se incluye a la llamada “píldora del día siguiente”, tan discutida en Perú y otros países, pero que médicamente está recomendada y sobre la cual la Sociedad Norteamericana de Medicina del Adolescente se ha pronunciado favorablemente en los últimos meses.



Prevención secundaria: lo que corresponde a cuando ya se produjo el embarazo. Se recomienda una adecuada consejería personal y familiar; la atención “integral” médica y psicosocial de la madre adolescente; la motivación y preparación para la maternidad; la asistencia y apoyo al hijo y al padre; y, en determinados casos, la posibilidad de una adopción que sea de garantía.



Prevención terciaria: después de haber dado a luz, para evitar otros embarazos ya que estos suelen repetirse a pesar del daño que causan, se recomienda: la guía para el vínculo madre/ padre/ hijo; apoyo a la reinserción educacional o laboral; una prevención eficaz para evitar nuevos embarazos; y, en ciertos casos, la posible adopción o las cunas u hogares para el niño.



De acuerdo a lo planteado por los esposos Sarrel, los logros finales de una evolución psicosexual normal, son:

a) la resolución de conflictos en la identidad y el rol sexual.

b) la liberación de ligazones familiares emocionales primitivas.

c) la resolución de sentimientos de culpa, temor, o vergüenza de lo sexual.

d) lograr una imagen corporal de manera real y auténtica.

e) desempeñar una vida sexual saludable sin compulsión ni disfunción.

f) la clara auto percepción de ser sexual y el significado que la actividad sexual tiene para uno, incluyendo la celibacia si ésta es auténtica.

g) reconocer lo que es eróticamente agradable y comunicarlo a la pareja.

h) un desempeño sexual responsable para uno, para la pareja y para la sociedad. i) lograr una integración físico-afectiva, integrando el erotismo al sentimiento, al afecto, al respeto, al amor.

III.I.I CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LOS EMBARAZOS EN ADOLESCENTES
El embarazo en la adolescente es una situación muy especial, pues se tratan de madres que por su configuración anatómica y psicológica aún no han alcanzado la madurez necesaria para cumplir el rol de madre. Esto trae como consecuencia el aumento poblacional, y la posibilidad de que esta madre tenga una familia numerosa lo cual repercutirá en el desarrollo futuro de sus hijos.

Desde el punto de vista social, el grupo de madres adolescentes es siempre dependiente y el embarazo profundiza la dependencia con los padres. En la región hispana de Latinoamérica los embarazos en adolescentes ocurren principalmente en las poblaciones de menor nivel socioeconómico.

En un estudio llevado a cabo en Chile se demuestra que el 86% de las adolescentes. Embarazadas son de bajo nivel socioeconómico. En un estudio realizado en 2,037 escolares de Lima entre 11 y 18 años pertenecientes a estratos alto, medio y bajo se pudo demostrar que el 10% son nacidos de madres adolescentes, y que este porcentaje es mayor en la clase media y baja que en la clase alta; indicando que el problema del embarazo en adolescentes se acentúa en estratos más deprimidos.

Estudios realizados en la ciudad de Cerro de Pasco - Perú demuestran que la mujer adquiere a más temprana edad que el hombre, el estado conyugal de casada o conviviente. De 15 a 19 años el 24% de las mujeres tiene ya ese estado mientras que tan sólo el 3% de los hombres lo ha adquirido.

En nuestro país se ha demostrado que el mayor porcentaje de abortos sépticos que acuden a un hospital son de adolescentes, las que se practicaron estas maniobras ilegalmente.

Estudios realizados en la Maternidad de Lima, Perú; demuestra que el número de abortos en adolescentes que acuden a dicho centro está aumentando anualmente; así el 8.7% de los abortos en 1981 ocurrieron en niñas de 12 a 16 años, y que este valor se incrementó a 9.1% en 1982 y 10.9% en 1983.

Aberastury y Knobel (1976) han descrito una serie de síntomas y características que se presentan en forma normativa a lo largo de esta etapa vital. Estas características que integran la adolescencia normal son las que siguen:

 Búsqueda de sí mismo y de la identidad.

 Tendencia a formar grupos.

 Necesidad de intelectualizar y fantasear.

 Crisis religiosa, que puede ir desde el ateísmo más intransigente hasta el misticismo más fervoroso.

 Evolución sexual manifiesta que va desde el auto erotismo hasta la heterosexualidad genital adulta.

 Actitud social reivindicadora Contradicciones sucesivas en la

conducta.

 Separación progresiva de los padres

 Constantes fluctuaciones del humor y del

estado de ánimo.

El adolescente joven a menudo se siente incómodo, molesto y demasiado inhibido; y esto lo torna torpe y mudo.

Cuando el adolescente se siente parte de un grupo, que sus integrantes lo quieren y estiman, se siente seguro y feliz. Sin embargo, si el tratamiento que le dispensan otras personas fuera tal que lo hiciera sentirse rechazado, pronto aparecerían sentimientos de inseguridad.

El individuo aprende que formas de conducta social son inaceptables y las descarta o las modifica, de modo que merezcan menor desaprobación de la sociedad; y también a aceptar nuevas formas de conducta que le serán muy útiles en un grupo social amplio y variado.

Su conducta se adapta al modelo establecido y aprobado por todos. En su forma de vestir y en las modas el adolescentes sigue a la mayoría. Los ideales, prototipos, principios y conceptos morales del grupo se convierten en los de cada uno de sus miembros.

Al igual que la conformidad social, la seguridad en sí mismo surge del deseo de obtener la aprobación del grupo. A medida que el adolescente desarrolla mayor auto confianza, puede bastarse a sí mismo. Ya no siente la fuerte tendencia a depender de su grupo, ni está dispuesta a anular su personalidad como lo hacía anteriormente. A medida que aumenta la confianza en sí mismo, aumenta también el deseo de reconocimiento; e incluso a veces sobrepasa al deseo de aprobación. El resultado de esto es que el adolescente está dispuesto a comportarse de alguna manera que desaprueban sus compañeros, con tal de que ello reporte la atención que él desea.

Gran parte del comportamiento agresivo y exhibicionista, que es tan común hacia el final de la adolescencia, proviene del deseo de infundirse confianza y lograr el reconocimiento que desea.





Meek,1940; sobre la aceptabilidad social afirma que de algún modo se debe pertenecer a un grupo y ser aceptado por este, debe tener por lo menos un amigo íntimo del mismo sexo y tener alguien que lo elija a uno por encima de todos los demás. Probablemente no exista ninguna otra etapa del desarrollo que consuma tanto tiempo, energía, e interés de los adolescentes de ambos sexos, como el establecimiento de estas intrincadas relaciones con sus compañeros.

Dentro de los factores que influyen notablemente en la aceptabilidad social del adolescente están las primeras impresiones que causa a los demás; el aspecto personal adquiere gran importancia; el concepto de sí mismo que tiene el adolescente; buena salud tanto física como mental; posición económica siendo más importante en los varones; la inteligencia para tomar iniciativa; posición de habilidades hacia las actividades que desarrolle el grupo.

Cuando los jóvenes alcanzan la madurez sexual se separan de los grupos a los que pertenecían y comienzan a participar en actividades con las muchachas. Y también muestran gran interés en el arreglo personal, pasan mayor parte del tiempo en actividades fuera del hogar que con los miembros de su familia. El adolescente se alejará de su familia, evitará las responsabilidades de su edad, e incluso descuidará sus estudios, para poder estar con sus compañeros y participar de sus actividades. Los cambios en la conducta social acompañan a las modificaciones orgánicas.

Para que exista una adaptación adecuada debe haber un número de personas del sexo opuesto que tengan la edad, el nivel intelectual y el ajuste de personalidad apropiado para brindar al adolescente una oportunidad de elegir compañeros compatibles y mantener con ellos contactos sociales agradables.

Un ambiente en el cuál se encuentren separados los sexos no solo aumentan la dificultad que experimenta el adolescente en sus contactos sociales con los miembros del sexo opuesto, sino que lo que es aún más grave, tiende a crear en el adolescente un sentimiento de incapacidad en las situaciones en que ellos participan. Segundo es la actitud favorable, simpática, y de ayuda tanto paterna como de los demás adultos. Si el adolescente tiene la convicción de que hay alguien a quien puede dirigirse en busca de ayuda consejo y estímulo, será más capaz de encarar los problemas que provoca la adaptación heterosexual. Desdichadamente, con mucha frecuencia los padres fomentan actitudes perjudiciales hacia los problemas heterosexuales, como medio para proteger a sus hijos.

Cuando el adolescente cuyo desarrollo físico es normal y pretende no tener ningún interés en los miembros del sexo opuesto ni en las actividades en que estos intervienen, es excluido de la mayoría de las actividades sociales de los de su edad, por que dichas actividades son planeadas para los miembros de ambos sexos. Si la adaptación insatisfactoria prosigue durante mucho tiempo, el resultado puede ser la aparición de una o más formas de aberración sexual. Una vez que tales aberraciones se han establecido es probable que se conviertan en parte de la estructura de la personalidad permanente del individuo, intensificando así su mala adaptación o llevándolo a la delincuencia sexual.

A pesar de las barreras sociales que se oponen a los matrimonios precoces, la sociedad presenta muchos estímulos que hacen surgir el impulso sexual. Las películas, revistas y libros de carácter romántico y erótico, la generalización de los conocimientos relativos a los métodos anticonceptivos, la tendencia a tener hogares más pequeños, con la necesidad de buscar la diversión fuera de casa, y el cambio de las costumbres sociales que eliminan la vigilancia estrecha en la conducta de los jóvenes, todos estos factores tienden a convertir el interés sexual en un interés importante en la vida de los adolescentes.

Problemas de las habilidades sociales, tales como bailar, actuar en juegos de sociedad y mantener una conversación. Problemas de etiqueta, de saber hacer lo que socialmente corresponde en una cita o en una fiesta en que intervienen personas de ambos sexos.

III.I.II PREVENSIÓN

Existen modelos para la prevención del embarazo adolescente. Los programas tienden a enfocarlos en particular o usar una combinación de enfoques. La mayoría de los programas de adolescentes para la prevención del embarazo utilizan los métodos que están en las categorías siguientes.

Los programas de educación de abstinencia fomentan el aplazamiento del inicio en los contactos sexuales hasta que la persona es madura y suficientemente diestra para manejar la actividad sexual de una manera responsable y capaz de manejarse y responsabilizarse ante un embarazo potencial.

Hay programas basados y enfocados en el conocimiento del adolescente sobre su cuerpo y funciones normales así como también dando información detallada sobre de anticonceptivos.

Otros programas más clínicos en escuelas, enfocados a dar acceso más fácil a la información, aconsejado por asistentes sanitarios, y servicios anticonceptivos.

El compañero que aconseja programas normalmente reúne a adolescentes, conocidos y gente más mayor para facilitar discusiones que exploren los sentimientos y las actitudes sobre los impulsos físicos enfrentadas en las relaciones, entonces fomenta a otros adolescentes a resistir ante su compañero y las presiones sociales para llegar a estar sexualmente involucrado. Estos programas tienden a tomar más de un ejemplo experimental, ayudando a los adolescentes a personalizar los riesgos. Ellos también enseñan el uso de ciertos métodos anticonceptivos de barrera jugando y otros métodos, para cuando lleguen a estar sexualmente activos. El monitor del programa debe también incluir a esos adolescentes ya involucrados en actividades sexuales, para demostrar sus experiencias dentro de las relaciones sexuales y la toda la información que se necesite obtener sobre los anticonceptivos de uso.

IV. EL ESTUDIO DE LAS ADOLESCENTES EMBARAZADAS

Un estudió realizados por Salaverry y col. (1993) encontró en adolescentes que se embarazaron a edades menores o iguales a 19 años; que las madres adolescentes tienen de 2 a más hijos; y que los abortos previos al primer embarazo en las madres adolescentes es de 11.6%.

La edad promedio de la primera relación sexual en las madres adolescentes es de 15 años

El intervalo entre la primera relación sexual y el primer embarazo en las madres adolescentes es de 7.12 meses.

El 75.2% de las madres adolescentes se embarazaron por descuido.

En la madre adolescente la primera experiencia sexual estuvo mayormente relacionada con la salida a un paseo.

El 45% de las madres adolescentes tuvieron su primera relación sexual dentro de los 12 meses de conocer al padre de su hijo.

En el 89% de los casos de las madres adolescentes, el embarazo se produce después de varias relaciones sexuales

El 63% de las madres adolescentes no recibieron ningún tipo de educación sexual.

Las mayorías de las madres que recibieron educación sexual, la recibieron en el colegio.

El método más usado por la madre adolescente antes de su primer embarazo fue el método del ritmo (32.2%).

Dentro de las características familiares se observó en el estudio que el 64% de los padres de las madres adolescentes viven juntos; mientras que el 20% de los padres de la madre adolescente tuvo o tiene otra pareja; también encontramos que el 35.5% de las madres adolescentes pasaban solas la mayor parte del tiempo en casa antes del embarazo.

Las madres adolescentes después del embarazo siguen manteniendo la dependencia con la familia de ahí que más del 50% de los casos viven actualmente con sus padres o familiares.

Los padres de las madres adolescentes reaccionaban mayormente con castigo físico y/o psicológico después de las salidas de las hijas durante la adolescencia; y el 28% de las madres adolescentes se escapaban de su casa ante la negativa de los padres a sus salidas.

El 34.7% de las madres adolescentes tienen una actitud negativa sobre su embarazo; y el 44% de las madres adolescentes consideran que su embarazo frustró su desarrollo profesional; el 33% ve con pesimismo su vida futura y el 46% piensa que ellas no lograrán las metas que se habían propuesto en la vida.

Dentro de las características de su conducta social tenemos que el 92.6% de las madres adolescentes no pertenecían a ningún grupo juvenil.

El 30.6%, 22.3% y 10.7% de las madres adolescentes conocieron al padre de su hijo en la calle, las fiestas y el colegio respectivamente.

El 25.6% de las madres adolescentes bebe licor, el 20.7% lo hace con su pareja, y el 21.5% se ha embriagado en la adolescencia.

Concluimos que el embarazo en la adolescente trae un sin número de efectos adversos tanto a la madre como al niño, entre los que tenemos los riesgos de labor del parto prolongado, disfunción uterina, pelvis contraída y parto por cesárea a causa de la desproporción céfalo-pélvica debido a que el canal del parto es aún inmaduro.

Las adolescentes tienen quizá menos capacidad de tener hijos saludables y pueden sufrir más traumas durante el parto. Los hijos de las madres adolescentes tienden a tener mala salud pues éstas en su mayoría se hayan menos preparadas para buscar y recibir la atención prenatal adecuada y están menos aptas psicológicamente y materialmente para cuidar a sus hijos.

Casi la mitad de las madres adolescentes residen en pueblos jóvenes. La poblaciones de los Pueblos Jóvenes o Asentamientos Humanos se caracterizan por vivir en condiciones de bajo nivel socioeconómico, y si bien el vivir en este tipo de poblaciones es condicionante de embarazos en la adolescencia; también resulta en una consecuencia, pues las madres adolescentes de un nivel bajo van a tener menos acceso a la atención prenatal y van a ver frustradas sus ambiciones futuras y no van a encontrar muchas dificultades para salir de su nivel socioeconómico.

Cerca del 90% de las madres adolescentes permanecen solteras o son convivientes, no llegando a formalizar su unión a través del matrimonio.

Es generalmente aceptado que las madres adolescentes son en alto grado carentes de un nivel educacional adecuado; sin embargo nuestro estudio encuentra que el 97% de ellas tienen algún grado de educación. Esta situación es observada a pesar de que se ha estudiado a una población de nivel bajo socio economico que se atiende en la Maternidad de Lima, lugar donde previamente Loli realizó un estudio encontrando que tan sólo el 82% de las madres adolescentes tenían algún nivel del educación, y que el 66% de las madres adolescentes sólo tenían primaria. En nuestro estudio el 65% de las madres adolescentes tenían educación secundaria. De esto se deduce que si bien es cierto que el nivel educacional de las mujeres se ha incrementado en los últimos años, esto no ha producido una disminución de los embarazos en adolescentes.

Las madres adolescentes estudian mayormente en colegios estatales mixtos. Esto parece un factor importante puesto que 53% de las madres adolescentes estudiaron en colegios estatales mixtos. La discusión de este punto es controversial, pues existen muchas tendencias que apoyan la educación mixta; sin embargo queda por determinar en nuestras poblaciones al nivel de establecer una educación mixta en los colegios que aún .

El presente estudio también encontró que las madres adolescentes cuando estaban en el colegio se escapaban en horas de clase. Esto probablemente implique una característica de la personalidad y del entorno de la adolescente.

Actualmente se pretende dar pautas de educación sexual y se busca a nivel nacional llegar a la uniformidad de la educación; pero como ya hemos visto el problema de embarazos en adolescentes no solo es un problema social y educacional, sino también un problema de relación familiar y estructura familiar; por eso sugerimos abordar este problema desde la familia, por ser el eje primordial del desarrollo integral de los jóvenes.

IV.I COMPLICACIONES

El embarazo en la adolescente se asocia con el riesgo más alto de enfermedad y muerte para ambos la madre y el bebe.

Las adolescentes encinta tienen un riesgo mucho más alto de complicaciones médicas serias tales como la toxemia, hipertensión, anemia importante, parto prematuro, y/ o placenta previa. El riesgo de muerte para madres de 15 años o más jóvenes es 60% mayor que el de madres de 20 años.

Los bebes de madres adolescentes tienen de 2 a 6 veces más de probabilidades de tener bajo peso de nacimiento que esos que nacen de madres de 20 años o más. Esto es casi siempre por ser bebes prematuros, pero el retraso del crecimiento intrauterino (crecimiento inadecuado del feto durante el embarazo) es también un factor. Las madres adolescentes son más dadas a demostrar comportamientos tales como fumar, uso de alcohol. o abuso de drogas; alimentación inconsecuente y pobre; o parejas sexuales múltiples. Esto puede poner al bebe en un riesgo alto de crecimiento inadecuado, infecciones, o dependencia química. El riesgo de muerte del bebe durante el primer año de vida se incrementa en relación a la edad de la madre, cuanto menor de 20 años sea.

V. ABORTO

El aborto voluntario es ilegal en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe y no es fácil encontrar datos al respecto. Donde se practica, se observa que el aborto legal ha complicado a menudo los requisitos de procedimientos y limitado el número de establecimientos y profesionales que pueden practicarlo, o prohibido todos los abortos, excepto para salvar la vida de la mujer embarazada o en casos de violación. Aunque no es estrictamente permitido por la ley, a veces queda a discreción de las autoridades judiciales en algunos países conceder permiso para practicar un aborto en caso de malformación fetal. Además, varios estudios han demostrado una actitud conservadora en la comunidad médica, lo que reduce aún más el pequeño número de abortos legales practicados en esos países.
Las ONG y los grupos de mujeres trabajan muy activamente para abordar las repercusiones de la ilegalidad del aborto para los derechos. Varios defensores de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Ecuador, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Perú, Puerto Rico, la República Dominicana, Uruguay y Venezuela participaron en la Campaña 28 de Septiembre para despenalizar el aborto, que se estima en 4 millones de casos anuales en América Latina.

Se han librado varias batallas judiciales de importancia con respecto al aborto.Por ejemplo, en los Estados Unidos se han presentado serias recusaciones contra la ley federal que permite el aborto y la Corte Suprema de Chile declaró la ilegalidad de todos los abortos. Además, la violencia en contra del aborto es un problema en algunos países. Varios estudios indican que la mayoría de las mujeres que abortan tienen 20 y más años, están casadas y muchas ya son madres. Las inequidades socioeconómicas son evidentes en este campo, puesto que las mujeres con recursos pueden buscar la atención de profesionales capacitados y en condiciones más adecuadas. En las zonas urbanas de muchos países y generalmente bajo la égida de grupos religiosos o que se oponen al aborto, se ha trabajado por introducir servicios sociales, como asistencia para la vivienda y el parto a las mujeres embarazadas que optan por no abortar y deciden ofrecer al niño en adopción.

La carga del aborto clandestino en América Latina y el Caribe es incuestionablemente alta. Los cálculos conservadores indican que hasta 31% de todos los embarazos pueden terminar en aborto y que se practican cerca de 444 abortos anuales por cada 1.000 nacidos vivos. Las repercusiones de esta actividad en la utilización de los servicios de salud son asombrosas: los cálculos indican 300.000 hospitalizaciones por complicaciones en el período inmediatamente posterior al procedimiento.


La muerte por complicaciones del aborto no es rara y es una de las principales causas de mortalidad materna. Aproximadamente 12% de las defunciones maternas registradas se deben a complicaciones de abortos inseguros e ilegales. En fecha reciente, en algunos estudios se ha citado que el acceso relativamente fácil al misoprostol, un medicamento contra las úlceras que puede causar el aborto en mujeres embarazadas, ha reducido la morbilidad y la mortalidad por abortos ilegales, aunque su uso creciente por los adolescentes es motivo de gran preocupación.


Se ha reconocido que la atención después del aborto es una intervención crítica para salvar vidas y evitar otros abortos y se ofrece cada vez más como parte de los programas de salud reproductiva. También se aprovecha como una oportunidad para comenzar a integrar los servicios de salud. Por ejemplo, Bolivia, el Ecuador y Jamaica han introducido programas de planificación familiar y detección de cáncer durante los cuidados dispensados después del aborto.


• Aumentos y descensos en el nivel de embarazos adolescentes han ocurrido en América Latina y el Caribe durante los últimos 20 años. En Ecuador y México, por ejemplo, el nivel ha disminuido entre 10 y 15 por ciento, y en la República Dominicana, Perú y Trinidad y Tobago, las adolescentes de hoy tienen 25 a 37 por ciento menos probabilidades de quedar embarazadas que las de hace una generación. Mientras tanto, ha habido poco cambio o ligeros aumentos en el Brasil, Colombia, Guatemala y Paraguay.

• En el Ecuador, el 20 por ciento de las adolescentes ha tenido por lo menos un embarazo. En Bolivia, el 14 por ciento de las adolescentes ya son madres o están gestando por primera vez. En el Noreste brasileño, el 17 por ciento de las adolescentes ha dado a luz alguna vez.

• En América Latina, entre el 10 y el 21 por ciento de las hospitalizaciones por aborto corresponden a adolescentes. Además, un tercio de las adolescentes hospitalizadas por aborto sufrieron de sepsis, en comparación con un cuarto entre las mujeres adultas. En el Perú, un tercio de las mujeres hospitalizadas por complicaciones del aborto tienen entre 15 y 25 años.

• En Chile y Argentina, más de un tercio de las muertes maternas entre las adolescentes son resultado directo de un aborto inseguro.


VI. ENFERMEDADES DE TRANSMISIÒN SEXUAL

Como eres una niña adolescente, debes estar pensando que significa tener una relación sexual. La decisión de tener una relación sexual tiene bastante significado porque implica tu cuerpo y tus emociones. Tienes que asegurarte que es una decisión correcta para ti. Hay varias cuestiones que deberías pensar antes que decidas tener relaciones sexuales, incluyendo las decisiones si ésta es la persona correcta, si es el tiempo correcto, y como te sentirás si la relación se termina. Si decides tener sexo, definitivamente deberías primero pensar como prevenir el embarazo, y como te protegerlas contra las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).



Deberías hablar con tus padres, algún adulto quien confías, o tu proveedor de cuidados de salud si estás pensando tener una relación sexual. Es una buena idea hablar sobre todas tus opciones y todas las preocupaciones que podrás tener para que logres hacer buenas decisiones. Esto puede ser un tiempo muy confuso para ti y siempre es bueno tener a alguien con quien conversar.



Debes comunicarte con tu proveedor de cuidados de salud de inmediato, si crees que tienes una ETS (enfermedad de transmisión sexual),. Si no se trata de una ETS, entonces tu proveedor de cuidados de salud podrá tranquilizarte y tratarte por lo que sea que tienes. Si es una ETS, será bueno que te hayas comunicado con tu proveedor de cuidados de salud enseguida porque si has contraído una ETS, cuanto más temprano te la detecte y cuanto más temprano tu proveedor de cuidados de salud la empiece a tratar, mayores serán tus posibilidades de curarla o evitar que empeore.



Las infecciones de transmisión sexual (ITS), son un grupo de enfermedades infecciosas, provocadas por diferentes microorganismos que comparten un mecanismo de contagio relacionado con la actividad sexual.

Incluyen enfermedades provocadas por virus como el Herpes simple o los Virus del Papiloma Humano (VPH); enfermedades bacterianas como la infección gonocócica o la sífilis y enfermedades parasitarias como la escabiosis o la pediculosis púbica.



Este mecanismo de transmisión relacionado con la actividad sexual se relaciona con el hecho de que los agentes etiológicos de las ITS son poco resistentes a las condiciones ambientales, siendo corto su tiempo de supervivencia en el exterior del organismo humano.

En algunas ITS el mecanismo de contagio es casi exclusivamente sexual pero en otros casos las infecciones pueden transmitirse también por otras vías, especialmente por la sanguínea como ocurre por ejemplo con la Hepatitis B o la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Además en varias ITS es importante la transmisión materno filial de forma que la mujeres gestantes afectadas por una ITS pueden trasmitir la infección al recién nacido durante el embarazo, el parto o el período puerperal, como ocurre con la sífilis congénita o la infección por VIH.



La morbilidad relacionada con las ITS es variable ya que incluyen desde enfermedades leves con manifestaciones localizadas como el Molusco contagioso hasta enfermedades sistémicas como la sífilis o la hepatitis B.

Las complicaciones de las ITS, sobre todo cuando no son detectadas a tiempo y tratadas de forma adecuada pueden ocasionar importantes repercusiones sobre la salud del individuo que incluyen desde la transformación neoplásica inducida por los VPH hasta la infertilidad por afectación tracto genital superior de la mujer en las infecciones gonocócicas o por Chlamydia.



A nivel mundial las ITS son un importante problema de salud pública con millones de afectados cada año. En las últimas décadas la infección por VIH y su consecuencia tardía, el SIDA ha provocado una pandemia mundial con importantísima mortalidad.



En este sentido conviene recordar que muchas de las ITS actúan como cofactores que facilitan la transmisión de la infección por VIH. La inflamación y la pérdida de continuidad de los epitelios genitales provocada por diferentes ITS proporcionan una vía de entrada eficaz para la infección por VIH.



Además las ITS incidentes en individuos infectados por VIH aumentan también su contagiosidad. Se ha demostrado que la uretritis gonocócica produce un aumento de hasta ocho veces en la cantidad de partículas VIH presentes en las secreciones genitales.

VI.I COMPORTAMIENTOS CONDICIONALES DE LAS ITS


Además de la prevalencia de las ITS en una determinada población existen una serie de variables, relacionadas con el comportamiento sexual individual que se asocian con un riesgo aumentado de ITS.


Así el inicio precoz de las relaciones sexuales, el número elevado de parejas sexuales diferentes o la falta de utilización de métodos preventivos como el preservativo se asocian con una frecuencia elevada de ITS.

La edad indiscutiblemente también se asocia, a través de estos comportamientos con la incidencia de ITS, de forma que estas recaen con más frecuencia en los grupos de edad que corresponden a los periodos de la adolescencia y la juventud.



Según la Encuesta de Salud y Hábitos sexuales, realizada en Perú en el año 2003 sobre una muestra probabilística de 10.838 personas de 18 a 49 años, la edad media de inicio de las relaciones sexuales era de 18,1 años en los hombres y de 19,1 años en las mujeres. Parece que en los últimos años existe una tendencia a un inicio más precoz de las relaciones sexuales. Así en los grupos de edad más jóvenes incluidos en este estudio, que incluyen a los encuestados de 18 a 29 años el 18,4 % de los hombres y el 11,4 % de las mujeres referían haber tenido su primera relación sexual antes de los 16 años.

También se detectó sin embargo en este grupo de jóvenes una frecuencia elevada de uso de preservativo ya que el 79,6 % de los encuestados declararon haber utilizado preservativo en su primera relación sexual



Entre el conjunto de los encuestados el 21,6 % de los hombres y el 4,1 % de las mujeres refirieron haber tenido más de 10 parejas sexuales a lo largo de su vida. Entre los encuestados de 18 a 29 años el 36,3 % de los hombres y el 13,9% de las mujeres declararon parejas ocasionales en el último año. Tanto hombres como mujeres declararon haber utilizado preservativo en estas relaciones ocasionales en un porcentaje similar cercano al 60 %. Otro estudio en adolescentes con media de edad de 16,4 años informó de que a esa edad habían tenido anteriormente relaciones coitales el 30,1 % de los chicos y el 22,5 % de las chicas. El uso de preservativo fue del 70 %, similar en los dos sexos.



En general podemos decir que la utilización del preservativo, a la vista de los resultados previos es bastante frecuente entre los adolescentes, según la información obtenida de diferentes encuestas.

La tendencia citada al inicio precoz de las relaciones sexuales parece ser generalizada en los países europeos. El desconocimiento de la ITS puede ser considerado un factor de riesgo para las mismas. En los últimos años se han dedicado múltiples esfuerzos para informar sobre la infección por VIH pero no tanto sobre las ITS. Los adolescentes conocen bien las vías de transmisión del VIH pero su conocimiento sobre las demás ITS es escaso.



VI.II EPIDEMIOLÓGIA DE LAS ITS.



La información epidemiológica en nuestro país sobre las ITS se obtiene del sistema de enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO) en el que se registran semanalmente los casos de sífilis y de infección gonocócica de todo el territorio nacional. Como fuente adicional se utiliza el Sistema de Información Microbiológica que recoge los datos procedentes de 46 laboratorios de doce comunidades autónomas.



Aunque se sospecha un grado de sub-registro el funcionamiento del sistema no ha sufrido variaciones en los últimos años por lo que sus datos a nivel comparativo tienen muchas probabilidades de corresponder a la realidad.



Durante el periodo 1995-2007, el último analizado, encontramos en cuanto a la infección gonococia un descenso desde 1995 hasta el 2004 pasando la tasa por 100.000 habitantes de 11,69 a 2,04. Sin embargo a partir de este momento se ha registrado un aumento hasta el 2007 en el que se alcanza una tasa de 3,84 casos de infección gonocócica por 100.000 habitantes.



Si nos referimos a la sífilis encontramos un ascenso a lo largo de este periodo pasando la tasa por 100.000 habitantes de 2,07 en 1995 a 4,38 en el año 2007.



Se dispone de poca información con relación a otras ITS pero según los datos del Sistema de Información Microbiológica antes mencionado se encuentra un aumento en la identificación de patógenos causantes de ITS desde el año 2003. En resumen los datos disponibles sugieren un repunte de las ITS en nuestro país en los últimos años.


VII. SIFILIS E INFECCIONES GONOCÓCICA



El sistema EDO es un registro numérico que no aporta datos de variables epidemiológicas sobre los casos declarados. Desde mayo del año 2005 se constituyó el Grupo de Trabajo de ITS que aporta datos epidemiológicos sobre los nuevos diagnósticos de ITS. En este grupo participan catorce centros de ITS de siete comunidades autónomas.



La mayor parte de los casos de ITS acaecen en hombres adultos. Sobre 842 casos de sífilis el 3,8 % de los mismos se dan en menores de 20 años. La infección gonocócica es algo mas frecuente en jóvenes de forma que sobre un total de 1076 diagnósticos el 7,1 % se producen en menores de 20 años



Además, tanto para la sífilis como para la infección gonocócica en el grupo de menores de 25 años predominaron los casos en mujeres, mientras que en todos los demás grupos los hombres estaban más representados entre los casos detectados.

Las tendencias detectadas sobre esta infección pueden considerarse paralelas a la situación de la sífilis. En España la disminución de su incidencia ha sido paulatina en los últimos años. Al inicio del sistema EDO entre los años 1982 a 1985 se alcanzó el máximo pico en el numéro de declaraciones; las tasas crecieron de 27,4 a 79,4. A partir de este año la disminución ha sido progresiva hasta llegar al año 1999 en el que la tasa de infección gonocócica era de 3,9/100.000 habitantes.

En Europa la tendencia también es decreciente, salvo las circunstancias ya comentadas para la sífilis en referencia al incremento detectado en los países bálticos y en los varones homosexuales. En el periodo 1995-1997 se detectó un ligero repunte en heterosexuales . Aunque la tendencia decreciente es mas marcada en los países escandinavos; en Reino Unido, Holanda y Escocia a partir de 38 centros centinela se ha observado un incremento de las gonococias anorectales en varones homosexuales



La situación en los países de Europa del Este con crecimiento en las tasas de 105 a 232/100.000, está probablemente condicionada por la liberalización del comportamiento sexual. Este hecho adquiere una singular transcendencia al relacionarlo con el incremento de la transmisión del VIH que se ha detectado en los últimos años.La observación del crecimiento de la prostitución femenina procedente de estos países puede justificar en un futuro inmediato, un nuevo ciclo de aumento de las ETS clásicas en nuestro medio.

A este hecho, epidemiológicamente transcendente, hay que añadir la aparición reciente de resistencias documentadas de Neisseria gonorrhoeae a fluorquinolonas probablemente importadas del Sudoeste asiático . En nuestro medio también se ha constatado esta situación obligando a replantear los esquemas terapéuticos convencionales.

En el grupo de prostitutas estudiado hemos observado una espectacular disminución de la prevalencia de esta infección, hasta hace poco considerada endémica en este colectivo; de 6.3 en 1986 a 0.13 del 2000 (p< 0.001), siendo habitual en los últimos años la no observación de nuevos casos por año.



VII.I LA SIFÍLIS

La sífilis es un proceso que inicialmente se manifiesta como una úlcera genital (UG), de distribución mundial y una previsión de mas de 12 millones de nuevos casos al año. El impacto de este proceso como UG es diferente al comparar las poblaciones occidentales con los datos procedentes de países en vías de desarrollo.

Atendiendo al sistema EDO (Enfermedad Declaración Obligatoria), se observa una clara disminución de la incidencia de sífilis en los últimos años. Según este sistema la tasa de incidencia (número de casos por 100.000 habitantes), ha disminuido desde el año 1984 hasta el 1997 (de 10,3 a 1,94), estabilizándose en los últimos tres años. En Europa la tasa se sitúa alrededor de 10 casos mientras que en Africa, Sudamérica y Asia la incidencia oscila entre 100 a 1.000 casos por 100.000 habitantes.

En Europa se dan dos circonstancias que han condicionado un incremento puntual en el número de casos de sífilis y que debemos mencionar. Por un lado y debido a los cambios de carácter político, económicos y sociales en la Unión Soviética, se ha modificado también la política de salud accediendo a una mayor y mejor información sobre la situación sanitaria de las nuevas repúblicas bálticas. Los datos de la situación actual sugieren una verdadera epidemia en las ETS incluyendo los procesos clásicos.

En la Federación Rusa, las tasas de sífilis se han incrementado hasta 43 veces en el periodo comprendido de 1989 a 1996, situándose actualmente en 277 casos por 100.000 habitantes. Esta misma circunstancia se detecta en Lituania, donde las tasas se han incrementado hasta 52 veces en el mismo periodo de tiempo .

Por otro lado, en los últimos años se ha comprobado el incremento del número de casos de sífilis activa en el grupo de varones homosexuales, actualmente se integran en el término de “hombres que tienen sexo con hombres”. En la ciudad de Amsterdam se ha informado un crecimiento del 46% en 1998 al 111% en 1999.

Esta tendencia también ha sido observada en el mismo grupo de comportamiento sexual en distintas clínicas del Reino Unido y Estados Unidos relacionándolo con una mayor frecuencia de sexo no seguro probablemente condicionada por la disponibilidad de las nuevas terapias efectivas frente al SIDA y en la idea que se detecta de la fatiga del sexo no seguro . Las tasas de infección en el colectivo de prostitutas ha disminuido del 7.60 en 1986 al 1.52 del año 2.000 (p<0.001). En la mayor parte de los casos etiquetados como sífilis se hace referencia a serolúes, tratándose de procesos antiguos no diagnosticados y probablemente inactivos.


VII.II INFECCIÓN POR CHLAMYDIA TRACHOMATIS


La infección por Chlamydia trachomatis (CT) es el proceso bacteriano más frecuente en los países occidentales. El frecuente infradiagnóstico de este proceso, sobre todo en las mujeres, propicia la elevada frecuencia de aparición de complicaciones relacionadas con la enfermedad pélvica inflamatoria (EPI): dolor pélvico crónico, embarazos ectopicos e infertilidad por afectación tubárica.

El costo asistencial de estos procesos constituye una de las preocupaciones mas relevantes en el diseño de políticas de prevención. En 1998 el Congreso de los Estados Unidos aprobó una partida presupuestaria de 17.5 millones de dólares para el Programa de Prevención de la Infertilidad, directamente relacionada con esta enfermedad.

Estas complicaciones adquieren una trascendencia amplificada al comprender que la población adolescente es una de las mas vulnerables. La infección por CT es muy frecuente en este colectivo observándose tasas que oscilan entre 563 a 1.081 casos por 100.000 adolescentes.

La incorporación de técnicas diagnósticas basadas en la amplificación del ácido nucleico: PCR (polymerase chain reaction), LCR (ligase chaín reaction) y TMA (transcriptase madiated reaction), ha mejorado notablemente los niveles de sensibilidad en el diagnóstico de estos procesos e incluso facilitado la comodidad al posibilitar su detección en muestras como la orina.

En las mujeres estudiadas se ha observado una disminución significativa en el número de aislamientos de CT en el cervix; 16.23 vs 4.70. Sin embargo se constata que los niveles de infección por CT en este colectivo siguen siendo notorios y mucho mas frecuentes que la infección gonocócica. más común en países industrializados.



Este microorganismo causa en la mujer infección endocervical que con frecuencia progresa a través del tracto genital provocando la mayor parte de los casos de enfermedad inflamatoria pélvica. Las consecuencias tardías de esta infección son infertilidad y embarazo ectópico. En los hombres es la causa más frecuente de uretritis no gonocócica y también causa infecciones ascendentes capaces de provocar orquitis y epididimitis.



Sin embargo la infección asintomática es muy frecuente de forma que no se encuentra ningún síntoma en el 70-80 % de las mujeres y en el 50 % de los hombres.



La infección por Chlamydia es muy prevalente entre jóvenes y adolescentes en los países occidentales. En Estados Unidos del 3 al 11 % de las jóvenes de 15 a 24 años se demuestran infectadas y se detectan 4 millones de casos anuales. Mundialmente se estiman 50 millones de casos anuales. En los países del área mediterránea se han detectado prevalencias del 4,6 % en Portugal, 6,4 % en Italia, 7,1 % en Francia y 7,5 % en Grecia.



En España los datos son escasos pero en general los diferentes estudios realizados revelan prevalencias que varían del 0,1 % al 1,6 %, menores que en otros países.



En un estudio sobre 400 mujeres se encontró una prevalencia global del 0,75 %, alcanzando una cifra de 1,31 % en mujeres consideradas de alto riesgo. (Menores de 20 años, afectadas de otra ITS, con más de una pareja en el último año, o con una nueva pareja).



En un estudio de base poblacional realizado en mujeres de 15 a 44 años, se encontró en España una prevalencia del 0,2 %, siendo esta la más baja de las encontradas en las diferentes regiones analizadas. Un estudio en prostitutas en Barcelona detectó una frecuencia de infección por Chlamydia del 4,7 %, siendo más elevada en mujeres de Europa del Este.



No se dispone de datos específicos sobre el grupo de adolescentes, pero dada la alta prevalencia encontrada en otros países sería muy necesario emprender estudios que valoraran la frecuencia de esta infección en jóvenes y adolescentes. Esto es especialmente necesario en mujeres en las que se ha detectado una tasa de infección por Chlamydia doble de la encontrada en varones




VIII. INFECCIONES POR VPH



La infección genital por VPH es una enfermedad de transmisión sexual (ETS), causada por el virus del papiloma humano (VPH). El virus del papiloma humano es el nombre que se le da a un grupo de virus que incluye más de 100 tipos o cepas diferentes. Más de 30 de estos virus son transmitidos sexualmente y pueden infectar el área genital de hombres y mujeres, que incluyen la piel del pene, la vulva (área fuera de la vagina) o el ano y los revestimientos de la vagina, el cuello uterino o el recto. La mayoría de las personas que quedan infectadas por VPH no presentarán síntomas y la infección desaparecerá por sí sola.

Algunos tipos de estos virus son llamados de "alto riesgo" y pueden revelar resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou. Estos virus también pueden provocar cáncer de cuello uterino, de vulva, de vagina, de ano o de pene. Otros tipos de virus son llamados de "bajo riesgo" y pueden arrojar resultados con anormalidades leves en las pruebas de Papanicolaou o causar verrugas genitales. Las verrugas genitales son abultamientos o crecimientos únicos o múltiples que aparecen en el área genital y en ciertas ocasiones tienen forma de coliflor.

¿Cómo se contrae la infección genital por VPH?

Los tipos de VPH que infectan el área de los genitales se propagan principalmente mediante el contacto genital. La mayoría de las infecciones por VPH no presentan signos ni síntomas; por esta razón, la mayoría de las personas que tienen la infección no se dan cuenta de que están infectadas, sin embargo sí pueden transmitir el virus a su pareja sexual. En muy contados casos, una mujer embarazada puede transmitir el VPH a su bebé durante el parto vaginal. A un bebé que está en contacto con el VPH muy pocas veces le salen verrugas en la garganta o en la laringe.

¿Qué tan común es el VPH?

Aproximadamente 20 millones de personas están infectadas actualmente con el VPH. Al menos el 50 por ciento de las mujeres y hombres sexualmente activos contraerán la infección genital del VPH en algún momento de sus vidas. Por lo menos el 80 por ciento de mujeres habrá contraído una infección genital del VPH al llegar a los 50 años de edad. Cerca de 6.2 millones de estadounidenses contraen una nueva infección genital del VPH cada año


¿Cuáles son los signos y síntomas de la infección genital por VPH?

La mayoría de personas que tienen infección genital por VPH no saben que están infectadas. El virus vive en la piel o en las membranas mucosas y generalmente no causa síntomas. A ciertas personas les saldrán verrugas genitales visibles o presentarán cambios precancerosos en el cuello uterino, vulva, ano o pene. En muy contadas ocasiones, la infección por VPH puede causar cáncer anal o genital.

Las verrugas genitales aparecen, por lo general, como elevaciones o masas suaves y húmedas, rosadas o de color de la piel, usualmente en el área genital. Las verrugas pueden ser planas o elevadas, únicas o múltiples, pequeñas o grandes y, en ciertos casos, tener forma de coliflor.

Pueden aparecer en la vulva, la vagina o en el ano o alrededor de los mismos, en el cuello uterino y en el pene, en el escroto, en la ingle o los muslos. Las verrugas pueden aparecer semanas o meses después del contacto sexual con una persona infectada o puede que no aparezcan.

Las verrugas genitales se diagnostican por examen visual. Las verrugas genitales visibles pueden ser eliminadas con medicamentes que se aplica el propio paciente o con un tratamiento realizado por un proveedor de atención médica. Algunas personas deciden no hacerse tratamiento para ver si las verrugas desaparecen por sí solas. No hay un tratamiento para las verrugas genitales que sea mejor que el otro y no hay un tratamiento ideal para todos los casos.



¿Existe una cura para el VPH?

No hay "cura" para la infección por VPH, aunque en la mayoría de las mujeres la infección desaparece por sí sola. Los tratamientos administrados buscan atender los cambios en la piel o en la membrana mucosa causados por la infección por VPH, como verrugas y cambios precancerosos en el cuello uterino.

¿Cómo se puede reducir el riesgo de infección genital por VPH?

La forma más segura de eliminar el riesgo de la infección genital por VPH es evitar el contacto genital con otra persona.

Si las personas deciden ser sexualmente activas, la mejor estrategia para prevenir infecciones genitales por VPH en el futuro, es tener una relación duradera, mutuamente monógama, con una pareja a quien se le han hecho las pruebas y se sabe que no está infectada. Sin embargo, es difícil determinar si una pareja que ha sido sexualmente activa en el pasado está infectada en la actualidad.

Las personas que decidan ser sexualmente activas y no están en una relación duradera y mutuamente monógama pueden reducir el riesgo de infección genital por VPH al reducir el número de parejas sexuales y seleccionar una pareja que tenga menos probabilidad de estar infectada.

Las parejas que tienen menos probabilidad de estar infectadas son aquellas que no han tenido una pareja sexual o que han tenido pocas parejas sexuales en el pasado.

La infección por VPH puede aparecer tanto en las áreas genitales masculinas como las femeninas, estén o no cubiertas o protegidas con un condón de látex.

Aunque se desconoce el efecto de los condones en la prevención de la infección por VPH, se ha asociado el uso del condón a una tasa más baja de cáncer cervical, el cual es una enfermedad relacionada con el VPH.


IX. EL SIDA



El progreso de la enfermedad del VIH/SIDA esta coligado con las discrepancias sociales articuladas en disimilitudes que imperan en las oportunidades de resguardo y atención de la salud, en heterogéneos niveles socioeconómicos. La epidemia también se aúna con discordancias de orden social debido a que la prevalencia del VIH y la incidencia del SIDA son superiores en áreas donde la población le concierne a estratos socioeconómicos menores. Las disconformidades de género son otro aspecto de las distinciones mancomunadas con la epidemia, puesto que son un componente importante en las posibilidades de alcanzar niveles socioeconómicos de mejor o peor prerrogativa.

En el contexto mundial, el programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) decidió junto con sus copatrocinadores y asociados en 1998, centrar la Campaña Mundial del SIDA en los jóvenes. Entre las razones principales figuro que mas del 50% de las nuevas infecciones por VIH/SIDA, se produjeron en jóvenes del grupo de edad de 10 a24 años.

La epidemia ha tenido consecuencias importantes en la población adolescente y joven, al considerarse que en América Latina y el Caribe la mitad de todas la recientes infecciones se ostentaban en individuos menores de 25 años de edad y que la generalidad se contagiaba por la ruta sexual.

En PERÚ, del total de casos reportadas en el periodo 1993 – 1997, el 1.6% se ubico en grupo de los adolescentes (15 a 19 años de edad), y cuya característica particular es que preponderaba la vía de transmisión sexual; este aspecto está fuertemente ligado a la prevalencia del 30% que se presento en el grupo de 20 a 29 años, por el periodo de latencia que asciende entre dos y 11 años; y más recientemente en el 2002 la Secretaría de Salud, reporta que la mortalidad por VIH/SIDA en adolescentes de 15 a 19 años de edad represento el 0.65% durante este periodo. Los jóvenes adolescentes son especialmente vulnerables a la infección por el VIH, ya que se que se encuentran en un periodo de transición en el que ya no son niños pero no han llegado a la edad adulta, su desarrollo social, emocional y psicológico es incompleto, y estos tienden a experimentar con formas peligrosas de comportamiento, a menudo sin darse cuenta del peligro.

Por otra parte en su mayoría las personas jóvenes tienen solo un conocimiento limitado VIH/SIDA, en gran parte por que la sociedad no les facilita la obtención de información. Con frecuencia las políticas sociales ponen de manifiesto la intolerancia y discriminación contra la juventud, como cuando limitan el acceso a la información sobre la salud y al cuidado de esta. Las respuestas de la salud pública a las necesidades de estos adolescentes suelen ser contradictorias y llevar a la confusión. Así mismo, las normas y expectativas sociales, junto con la opinión de los adolescentes, influyen poderosamente en su comportamiento, generalmente de manera tal que contribuyen a aumentar los riesgos para la salud.

IX.I LA ADOLESCENCIA Y LA VULNERAVILIDAD AL VIH/SIDA

En la adolescencia, se tiene un patrón de comportamiento impredecible, falta el discernimiento que viene con la edad, por lo común no pueden apreciar las consecuencias adversas de sus actos.

Para los jóvenes, los riesgos de presentar el VIH/SIDA puede ser difícil de comprender. Como el VIH/SIDA tiene un largo periodo de incubación, el comportamiento arriesgado no tiene inmediatamente consecuencias manifiestas. Al mismo tiempo, para una persona joven los costos sociales de prevenir la infección por VIH/SIDA, inclusive la pérdida de la relación, la pérdida de confianza y la perdida de aceptación por parte de los compañeros puede ser un precio demasiado alto que pagar para la mayoría de los adolescentes. Además, muchos jóvenes no están enterados de que se entiende por comportamiento sexual arriesgado. Aún si reconocen el riesgo de contraer el VIH/SIDA, muchos creen que ellos mismos son invulnerables.

En estudios realizados en estudiantes, solo un 26% de estos, varones entrevistados, se consideraban en alto riesgo de contraer el VIH/SIDA, pese que el 48% pensaban que sus amigos estaban en alto riesgo.

Muchos adolescentes experimentan con tipos de conductas arriesgados, sin darse cuenta de las posibles consecuencias adversas. Estos hallazgos ponen de manifiesto el sentido distorsionado de invulnerabilidad al VIH/SIDA de muchos jóvenes. Esta manera de sentir lleva a que muchas personas jóvenes ignoren el riesgo de infección y por lo tanto a que no tomen precauciones.

La madurez cognoscitiva parece estar relacionada con el comportamiento sexual mas libre de riesgo, por ejemplo, las mujeres jóvenes con preparación académica superior tienen más probabilidad de usar anticonceptivos.

En algunos lugares donde la prevalencia de VIH/SIDA es alta, algunas personas jóvenes no se consideran en riesgo, mientras que otros han dicho que si se infectaran, serian otros los responsables y no ellos. Algunos jóvenes hasta ponen en duda la existencia del VIH/SIDA.

En los Estados Unidos investigadores encontraron que los adolescentes infectados por el VIH/SIDA tenían la probabilidad dos veces mayor que los adultos infectados y adoptar un comportamiento de alto riesgo como practica de relaciones sexuales sin protección y compartir con otros la agujas para inyectarse drogas.

La sexualidad produce en muchos jóvenes ansiedad y turbación, en parte por que es común que la sociedad misma reaccione de esta manera ante este tema. Aun los jóvenes que saben como protegerse contra elVIH/SIDA suelen carecer de las aptitudes para hacerlo, la ansiedad y la aprensión impiden a menudo que los jóvenes utilicen condones porque para ello se requiere el conocimiento y cooperación de la pareja.

Algunos jóvenes, especialmente las mujeres corren riesgo de contraer VIH/SIDA por tener un sentido de inferioridad o por sentirse incómodos con su sexualidad. A menudo no creen que puedan controlar su comportamiento sexual o anticonceptivo. Niegan que necesiten anticonceptivos o exageran la dificultad de obtenerlos.

Los adolescentes que niegan el riesgo personal que corren de contraer el VIH/SIDA pueden ignorar los mensajes de prevención, descartar su importancia o pensar que ellos no son los responsables de la protección.

La comunicación del VIH/SIDA en la adolescencia

Se reconoce el papel fundamental que juega la comunicación en la adolescencia, principalmente con los padres y amigos, ya que esta influye en la formación y modificación de actitudes y conductas de los jóvenes.

En su mayoría los jóvenes adolescentes son considerablemente sensibles, tocante a la opinión de sus iguales, la percepción de lo que piensan los compañeros tiene por lo común mayor influencia en el comportamiento sexual o en cualquier otro tipo de comportamiento arriesgado, comparado con las opiniones de los padres y otros adultos. De tal forma que se ha observado en estudios que el 29.5% de los jóvenes prefieren hablar con sus amigos, sobre el VIH/SIDA, mientras que un 18.5% recurren a sus maestros, y un 15.7% prefieren no hablar sobre este tema.; cabe destacar que se hace referencia que solo un 4.4% platican con sus padres.

En este aspecto, estudios han revelado que existe un consenso alto en los conocimientos de VIH/SIDA entre los diferentes estratos socioeconómicos y entre géneros. Sin embargo el mayor nivel de consenso fue manifiesto y en el estrato superiores, por lo cual se puede inferir que existe una heterogeneidad, solventada en la diferenciación socioeconómica.

Por lo cual, al diseñar los programas de atención para los adolescentes, se considere el nivel social al que pertenece. Para aquellos del segmento alto las estrategias se dirigirán a los padres a fin de que trasmitan la información a sus hijos, mientras que a los segmentos sociales desfavorecidos, donde los padres no aparecen como interlocutores, acaso la estrategia más segura sea la instrucción entre jóvenes.

Percepción de la sexualidad y el VIH/SIDA en la adolescencia

Como inicio, un aspecto atrayente de descubrir en la percepción de los adolescentes, es que no surge una misma argumentación acerca de lo que se concibe como sexualidad, no obstante, la generalidad de los jóvenes concuerdan llanamente que la palabra sexualidad se vincula con relaciones sexuales. Y por el contrario, es poco frecuente el surgimiento de alguna expresión que vaya a razonar la sexualidad desde un marco más extenso e completo.

Asimismo, las prácticas sexuales en los adolescentes, y las particularidades de éstas y la experiencia de la sexualidad sólo son aceptables de ser ilustradas por ellos, al hacer aludidas a otros jóvenes. Lo anterior, evidencia que las relaciones sexuales en nuestra cultura, y especialmente tocante a los jóvenes, más aún si son mujeres, son una cuestión tabú, vigorosamente afín a la crítica, la intimidación, al reproche y al sigilo. Por otra parte, cuando se hace referencia al hablar acerca del amor, el afecto y lo afectivo que sienten respecto a otra persona, esos sentimientos son valorados referente a la relación de pareja.

Así, es viable concebir una barrera sobre la sexualidad, la cual está emparentada con la vida íntima, que emerge encubierta, y de alguna manera, fraguada en las experiencias de otros adolescentes; lo que repercute en una situación menos amenazante al hablar respecto de lo que ellos hacen o no hacen, y que implica evitar comprometerse personalmente con el tema.

En cuanto a la percepción de riesgo de contraer el virus VIH, se observan dos perspectivas que parecen vincularse. Una de ellas sustenta que esto puede acontecerle a toda persona en cualquier momento, al mismo tiempo que subsiste el pensamiento de que es poco probable que les ocurra a ellos mismos. En este sentido, ambas argumentaciones se polarizan.

De lo anterior, se segrega que el contraer el virus se revela en una cuestión fortuita, que acontece sin que las personas logren vaticinar una escenario de riesgo y efectuar conductas designadas a impedir la transmisión del virus. La transmisión del VIH se manifiesta como un hecho tan insubordinado, que emana la conjetura de que no interesa lo que se haga para sortearla, esto puede suceder en cualquier momento, permaneciendo esta situación en manos del destino o del azar. Desde esta perspectiva, los jóvenes no cuentan con suficiente conocimiento del hecho que las personas pueden tomar un papel activo en la prevención de este padecimiento




X. LOS PROBLEMAS DE JUVENTUS QUE ENFRENTA HOY EN DIA CON SALUD SEXUAL



Los problemas que la juventud enfrenta hoy en día en relación con su salud sexual y reproductiva son variados y complejos. Estos se conocen y están documentados, e incluyen conductas sexuales de riesgo, embarazos no deseados y la adquisición de infecciones de transmisión sexual (ITS), entre ellas el VIH.

Además, los jóvenes deben lidiar con barreras culturales que son resultado de políticas y leyes discriminatorias y opresivas que limitan, por ejemplo, las opciones reproductivas de las mujeres, y también deben encarar la falta de infraestructura física, que les ofrezca espacios seguros y saludables para su desarrollo. Pero an habido avances.

Un cambio fundamental en el nuevo concepto de salud– enfermedad desde una perspectiva de género y derechos ciudadanos lo ha constituido el concepto de Salud Sexual y Reproductiva, que se inició a partir de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (UNPOPIN 1994), y que fue refrendado en la IV Conferencia Mundial sobre Mujeres (Beijing 1995), la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Asociación Mundial de Declaración de Sexualidad y Derechos Sexuales, y la Declaración de Valencia de los Derechos Sexuales establecida en el XIII Congreso Mundial de Sexología (España, 1997), y revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, República Popular China.

Esto propició que las personas, y en especial las mujeres, se construyan en tanto sujetos de derecho en el campo de la sexualidad y la reproducción, lo que implica el acceso a poder y recursos para tomar decisiones sobre sus vidas y sus cuerpos de manera autodeterminada, sustentadas por el principio ético de la autonomía.

Sin embargo, en muchos programas de adolescentes no se han incluido aún estos conceptos amplios sobre salud sexual y desarrollo, y se sabe poco sobre la sexualidad sana de los jóvenes dentro de su ambiente cultural

. Es necesario aprender más sobre los valores, identidad y actitudes de ambos sexos. Los indicadores de salud sexual y reproductiva de los adolescentes se centran sobre todo en las consecuencias de la salud reproductiva, dejándose fuera los indicadores sobre salud sexual y desarrollo, como por ejemplo el conocimiento y aprecio del propio cuerpo, el desarrollo de relaciones relevantes y la capacidad de negociación.





Durante los últimos años, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha dado pasos importantes para la inclusión de la salud sexual y reproductiva en los programas nacionales de salud adolescente de la Región, proponiendo un nuevo marco conceptual que aborda la sexualidad de los jóvenes desde una perspectiva de desarrollo humano, integrando la salud sexual dentro de un marco más amplio de salud y desarrollo



Este enfoque reconoce que la salud sexual es un objetivo del desarrollo humano y que su condición está relacionada a factores culturales, familiares y al ambiente social, político y económico en el que viven los adolescentes.

El enfoque defiende un desarrollo positivo y reconoce a la juventud como una oportunidad para la Región, y ha sido diseñado para llegar a diferentes niveles de influencia -como los encargados de formular políticas y los planificadores de programas a escala nacional- con el fin de alentarlos para que integren en sus programas de salud, las políticas y los servicios de prevención y protección para la salud de los y las adolescentes.



XI. GESTIÓN SOCIAL


La gestión social no es más que el proceso de acciones y toma de decisiones que hay que recorrer, desde el abordaje de un problema, su estudio y comprensión, hasta el diseño y operación de propuestas. Este proceso implica un aprendizaje conjunto y continuo para los grupos sociales, que les permite incidir en los procesos de la toma de decisiones y en la solución de los problemas que los afectan, dentro de los cuales pueden incluirse las disímiles situaciones por la que atraviesan los adolescentes entre los que podrían señalarse: embarazo precoz, enfermedades de transmisión sexual, uso inadecuado de los medios anticonceptivos y comportamientos promiscuos respecto a la prácticas sexuales.



También puede considerarse a la gestión social como la construcción de espacios de relación social y vínculos institucional, a través de un conjunto de acciones, focalizadas en los subgrupos de la sociedad en general, en las regiones, comunidades, centros de salud, educativos, de investigación y desarrollo tecnológico, los cuales pueden tener como grupo clave a los adolescentes.



Otro concepto esencial vinculado a la gestión social es la participación social, definida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como la cogestión de la salud, la acción de actores sociales con capacidad, habilidad y oportunidad para identificar problemas, necesidades, definir prioridades, y formular y negociar sus propuestas en la perspectiva del desarrollo de la salud y consecuentemente sobre la SSR.



La participación comprende las acciones colectivas mediante las cuales la población enfrenta los retos existentes, identifica y analiza sus problemas, formula y negocia propuestas y satisface las necesidades en materia de salud, de una manera deliberada, democrática y concertada.3 Como puede apreciarse ambos conceptos están estrechamente vinculados y pudiera decirse que la participación social se ejecuta a partir de la gestión social, o sea ambas son consustanciales. La gestión es la vía mediante la cual se concreta la participación social.



Los contextos actuales requieren de nuevas actitudes y habilidades para conducir los procesos, frecuentemente cambiantes de la SSR del adolescente, por lo que es necesario desarrollar y actualizar las capacidades en dirección de quienes deciden e instituciones para lograr una gestión eficiente y eficaz de los programas y servicios de SSR, mediante la incorporación del conocimiento y tecnologías existente y movilizando las potencialidades de la participación social.


XI.I CAMBIOS SOCIALES



¥ Globalización, modernización y auge del mercado internacional.



¥ Ruptura de fronteras para los grupos de mayor nivel económico.



¥ Polarización socioeconómica y sociedades duales.



¥ Prolongación de la vida y modificación en las características del recorrido existencial.



¥ Búsqueda de sentido de vida, fragmentación e identidad multicitada.



¥ Inclusión prioritaria de los derechos humanos en las políticas y la legislación.



¥ Nuevas formas de participación-comunicación interacción entre las generaciones: hombres y mujeres el espacio virtual instituciones políticas y sociedad civil en la expresión de las políticas y de la ciudadana.



¥ Nuevos paradigmas y perspectivas.


XII. RESUMEN

El presente artículo se adentra en el análisis de los comportamientos sexuales de las y los adolescentes en Costa Rica, para ello toma en cuenta diversas investigaciones. Entre los elementos más sobresalientes se encuentran, que a pesar de que las y los jóvenes estén dialogando más abiertamente de la sexualidad, en lo discursivo, pareciera que los patrones tradicionales siguen teniendo vigencia, sobre todo el machista. Sin embargo, en la experiencia de su sexualidad sí se empiezan a dar cambios en el comportamiento, sobre todo en la relación entre hombres y mujeres, lo que anuncia la posibilidad de enfrentarnos a prácticas sexuales distintas a las generaciones anterior

El explorar el tema de las prácticas sexuales de las y los adolescentes en Costa Rica, hace necesariamente a la revisión de la construcción de la masculinidad o la feminidad. La feminidad ha estado mediatizada por el control a través fundamentalmente del cuerpo en la adolescencia. Es así que hasta el año de 1950 cuando la esperanza de vida era alrededor de los 40 años, la media de la vida se ubicaba en los 20 años, ello conjugado con el hecho de que la edad promedio de la menarquia estaba en los 15 años, hacia que las mujeres conforme menstruaban eran casadas y de manera casi inmediata pasaran a quedar embarazadas. De esta forma, la sexualidad de las mujeres y sus prácticas se marcaban de manera tal que, conforme intentaban entender sus propios cambios puberales, ya estaban teniendo relaciones sexuales cotidianas con una persona generalmente mucho mayor, que debía ostentar el conocimiento sexual y el embarazo y los hijos e hijas eran propias de esta edad, que ahora llamamos adolescencia.



En otras palabras, el inicio de la sexualidad se asociaba al embarazo y al tener hijos en el marco de una unión consensual, a edades que oscilaban entre los 15 a los 20 años. Donde el ejercicio de la sexualidad para las mujeres no estaba asociado al placer y al disfrute para sí misma, o incluso al amor; sino que estaba ligado a la reproducción y al control por parte del hombre.

Debido a que el desarrollo puberal de los hombres se orientan a que las características secundarias aparezcan más tardíamente, la espermarquia no necesariamente obligaba a los hombres a tener relaciones sexuales o a unirse en forma temprana.



Pero una vez que ellas aparecían, había que cumplir un mandato, en específico, la persona que debía tener el conocimiento sexual a través de la experiencia es el hombre, por tanto, tenía que buscar tenerla lo más acabadamente posible para poder guiar a la futura pareja de “su vida” . De allí que la sexualidad no se iniciaba con erotismo (amor), sino con elementos

Desvinculantes y desafectivizados.









Las prácticas sexuales de las y los adolescentes

Desde la masculinidad el hombre adolescente se sigue construyendo desde el imaginario que ser hombre se da por oposición a las mujeres, a pesar de que no es monolítico se muestra una tendencia a visualizarse de esa manera. Donde las mujeres siguen siendo visualizadas como el polo inferior en relación a la masculinidad, por tanto, se ve el ejercicio de un poder sobre ellas como algo natural.
La fuerza física sigue siendo un elemento esencial de la masculinidad, la cual tiene que estar continuamente probada a través de mostrarlo por conductas de riesgo. En ese mismo sentido el hombre no debe cuidar su cuerpo, ya que ello sería signo de no masculinidad.
La masculinidad atraviesa por la posibilidad de tener relaciones sexuales genitales con varias mujeres, lo cual le impide establecer vínculos más estables, ya que el objetivo principal es tener varias relaciones sexuales con la mayor cantidad de mujeres posibles para poder comunicárselo a otros hombres.
La exigencia es importante, porque tiene que tenerlas lo más rápidamente posible a fuerza de ser cuestionada su masculinidad, pero puede establecer un elemento protector: la 18 religiosidad. La exigencia la sienten no solo de parte de su género sino también del femenino.
En ese mismo aspecto el objetivo fundamental de una relación sexual es la eyaculación, no necesariamente el orgasmo, prefi gurándose en la adolescencia las disfunciones sexuales de la eyaculación precoz y la impotencia eréctil psicológica. La masturbación es una práctica que se presenta entre los hombres como un elemento de amplia naturalidad, la cuál no se ve cuestionada, ya que el acceso a información, ha traído también la caída del mito que produce problemas mentales.
El hombre en el momento de tener relaciones sexuales tiene la consigna no solo de eyacular, sino de buscar satisfacer a la pareja, situación que es muy importante porque le reforzaría su posición de “buen amante”, dándole un enorme prestigio. Pero el cambio que ha ocurrido, es que ya no se acude para tener las primeras experiencias sexuales a las trabajadoras del sexo, sino que más bien se tiene con amigas o novias. El usar métodos anticonceptivos, en específico el condón, sigue siendo de baja frecuencia, aduciéndose diferentes argumentos, entre los que se encuentran: que reduce el placer sexual, genera desconfianza en la pareja (falta de amor, creencia en que está con algún tipo de enfermedad), el que el hombre no debe cuidarse.

El aprendizaje sobre la sexualidad genital, no se da necesariamente por la experiencia sexual en primera instancia, sino a través de los medios de comunicación y en específico a través de películas pornográficas; ya que el medio cercano, padres o docentes parecen no estar preparados para cumplir el papel de enseñarles. En la relación con la mujer, el hombre sigue apuntando en lo educacional a la virginidad; sin embargo, si la mujer ya ha tenido experiencias sexuales y él la quiere no la rechazaría, aunque internamente manejaría elementos celotípicos, sobretodo, por sentirse comparado.

Asociado a ello, si él siente que la mujer tiene mucha experiencia sexual no le llama mucho la atención, porque se vería afectado su papel de conductor sexual y denigrado como hombre

Desde la feminidad, la necesidad por establecer una unión consensual en las edades de la adolescencia, ya no es un ideal, sino que se busca en otro momento de su vida. Y con la incorporación del diálogo sobre la sexualidad, no se niega la posibilidad de tener relaciones sexuales genitales en este período de edad. El mostrar el cuerpo y sentirse “sensual” o “sexy”, no se establece como un elemento extraordinario sino como parte de la cotidianidad; con ello, no significa que estén esperando tener relaciones sexuales coitales, sino sentirse bien consigo mismas.

La experiencia sexual previa a la unión consensual, ya no se considera un privilegio del hombre, sino que se ve como un elemento que cualquier persona puede acceder, sin que sea objeto de denigración. Sin embargo, las y los adolescentes acerca de las mujeres que han tenido relaciones sexuales, se expresan y se muestran con criterios machistas al igual que el resto de la sociedad, si se hace evidente ante los demás, no así al hombre.
La masturbación en la mujer empieza a ser un elemento del cual se puede hablar, no quiere decir que su práctica esté tan generalizada como en el hombre, ya que el objetivo fundamental es que el aprendizaje del orgasmo se dé en la experiencia sexual coital, con un agravante, se espera todavía que el hombre tenga las herramientas para enseñarle cómo obtener el orgasmo. El aprendizaje de la sexualidad se incorpora fundamentalmente a través del diálogo19 con compañeras o la incorporación de literatura popular tales como periódicos o revistas o a través de lo que ofrecen los medios de comunicación televisivos.
Lo anterior porque se siente que el acceso a películas pornográficas no les interesa y además es más restringido que en los hombres porque serían terriblemente juzgadas y sancionadas negativamente.
El uso de métodos anticonceptivos en todas las relaciones sexuales es escaso, en específico el condón, para ello se aduce que el hombre generalmente no lo quiere usar, que le genera desconfianza al hombre y en un estudio realizado en adolescentes marginales incorporaban que no les gustaba y que querían saber que se sentía que el hombre eyaculara dentro de ellas. En referencia a la relación con el hombre, las mujeres sienten que el mismo quiere seguir dominando, algunas lo plantean como un ideal porque se sienten protegidas, pero otras lo expresan como un problema que más bien entorpece la relación de pareja.
El tener hijos en la adolescencia, parece que en algunos sectores de población (sobretodo los de extracción rural los sectores pobres) no es un patrón ajeno ni que cause grandes dificultades; la única diferencia que se establece en la actualidad es la no necesidad de la unión consensual para ello. En ese sentido, se sigue el patrón cultural costarricense, pero sin la pareja, ya que como dijimos anteriormente la incorporación de la pareja en unión consensual llega más tardíamente.
Así en las mujeres adolescentes, las relaciones sexuales se tienen no solo con los novios, sino también con amigos o con amigos con derecho (cuasi novios), que no necesariamente son otros adolescentes de su misma edad, sino que generalmente son mayores o no son adolescentes.



XIII. ABSTRACT



The following article digs within the analysisf sexual behavior among the adolescents from Costa Rica, to do so it takes into account several investigations. Among the most outstanding elements, it can be found that even though youngsters are having open conversations related to sexuality, in the speech, it seemed that the traditional patterns continue being active, specially chauvinism.



Nevertheless, when it comes to their sexual experience, there are changes in behavior, mainly in the relationship between men and women, which is announcing the possibility to face different sexual activities from the ones former generations had.



Adolescents are specially vulnerable to infection by VIH because they are in a transition period, that is, they are not children anymore but they have not become adults, their social, emotional and psychological development is incomplete and they tend to experience with dangerous forms of behavior, sometimes they do not realize of danger.



Because of that, courses and programs on sexual education are a very important advance for integral formation of adolescents, where not only information about pregnancy prevention or diseases of sexual transmission is given, but formation about positive values on a safe and responsible sexual life, too.



Although there is not any strategy against AIDS that can be used everywhere; behavior should express epidemiologic characteristics of the infection. However, since almost all the infections by VIH happens in the adolescence, the idea to focus in young people is expressed as a decisive strategy.



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